Un sutil cambio de temperatura, digamos dos grados, marca la diferencia entre encontrarnos con plena vitalidad y apenas poder movernos, si tiene lugar en nuestro cuerpo, o entre un paradisíaco atolón y un cementerio de corales, si tiene lugar en el océano. ¿Qué cabe esperar entonces en un mundo mucho más extremo, a 200 grados bajo cero?

Curiosamente, un ambiente así forma parte del día a día de muchos laboratorios de investigación y procesos industriales: es la temperatura a la que se encuentra el nitrógeno líquido, fácilmente obtenible a partir del aire a partir de destilación fraccionada, pero rara vez accesible al público general por las precauciones de seguridad que requiere su manipulación.

El pasado viernes 29 de septiembre pudimos acercarnos a ese mundo del frío que quema, cerca de los límites del cero absoluto, de la mano de las científicas Lourdes Infantes y Laura Gálvez del Instituto de Química-Física Blas Cabrera del CSIC, que realizaron para los alumnos de 1º y 2º de Bachillerato de Ciencias el Taller “Diversión con Nitrógeno Líquido y Hielo Seco” en el colegio. De un modo totalmente interactivo, nos mostraron dramáticamente la física de los gases con cambios súbitos de volumen, transiciones de fase instantáneas con las que flores o plastilina se tornaban como de cristal u hormigón, la sublimación directa del dióxido de carbono sólido, o la levitación magnética debida al efecto Meissner-Ochsenfeld en un material superconductor (probablemente la manifestación visual más espectacular de un fenómeno cuántico macroscópico).

¡Divulgación científica en estado (de frío) puro!

San Luis de los Franceses, colegio católico trilingüe en Madrid