Celebramos el día de los abuelos para dar gracias a Dios por estar a nuestro lado. Con ellos, formamos un buen equipo. Son unos campeones. Igual que las selecciones de fútbol llevan estrellas en sus camisetas según el número de mundiales que han ganado, así nuestros abuelos llevan tres estrellas en su corazón. Les acreditan como campeones de la vida y por eso pueden enseñarnos tanto.
La primera estrella que llevan es la de la infancia y juventud que pasaron y superaron. Llevan en su corazón la estrella de niño y joven.
La segunda estrella es la de haber llegado a ser padres padres y formar una familia. Son los padres de nuestros padres. Todo lo que mis padres son lo han recibido gracias a ellos. Si el cuarto mandamiento manda «honrar padre y madre»… ¡A ellos les tengo que querer por doble motivo! Esta segunda estrella es realmente espectacular.
Pero la tercera es la mejor para nosotros, sus nietos. Han llegado a ser abuelos. No han llegado a la tercera edad, sino a la tercera estrella. Son unos campeones y con ellos queremos formar un equipo formidable.
¡Gracias, Señor, por mis abuelos, por mi familia!
Padre Mario Ortega



