“¿Debe el ser humano frenar su desarrollo para no perjudicar el medio ambiente?” Esta fue la ambiciosa pregunta que afrontaron nuestros alumnos en su segundo debate del curso, organizado por la universidad Francisco de Vitoria.
El campo de investigación era infinito, pero si algo es apasionante en la actividad de debate y la hace tan conveniente para todo centro educativo es, precisamente, el proceso de búsqueda y de análisis.
Este proceso es interesante, no sólo desde una perspectiva meramente instructiva o informativa, sino también desde un punto de vista formal.
Lo que nuestros alumnos aprenden participando en debate es que para hablar sobre algo, lo primero que hay que hacer es investigar responsablemente (algo sumamente valioso en esta sociedad con sobrepoblación de “todólogos”), valorando todo lo que podemos encontrar en la historia del pensamiento y en la actualidad, en lo que otros piensan o pensaron. Se experimenta, además, que esta investigación es más fructífera y provechosa si se hace en equipo, desde una actitud de receptividad y escucha ante todo lo que los otros pueden aportar; que las ideas se deben defender con la razón y desde el respeto, porque se sabe -y se comprueba- que el que está enfrente tiene razones para pensar lo que defiende. Se aprende, también, que sólo desde la empatía se puede alcanzar la hondura y la madurez que una cuestión profunda se merece.
En este caso, ha sido una pena no poder contar con todos nuestros alumnos de debate para asistir a la universidad debido a la coincidencia entre la competición y la celebración del sacramento de la confirmación. Aún así, hemos tenido una actuación sobresaliente en la primera fase ganando todos los debates y clasificándonos para la fase final en segunda posición.
Pasamos a cuartos de final en una eliminatoria difícil frente al colegio Highlands y disfrutamos de un debate interesantísimo y muy amistoso (terminaron abrazándose) frente al IES El Burgo de las Rozas, que perdimos por dos décimas, quedándonos –por tanto- al borde de las semifinales, pero muy contentos con el rendimiento y, sobre todo, con la experiencia, ya que casi todos los alumnos participantes se estrenaban como participantes en un debate oficial.
Los días de la competición son días en los que se disfruta, en los que los alumnos se relacionan con personas muy diferentes que pertenecen a colegios muy distintos y, a veces, muy lejanos, pero que –sin embargo- sienten muy próximos. Quizás porque están allí por un tema que los une o, quizás y sobre todo, porque todos los que allí se encuentran saben ya que siempre se puede aprender algo de lo que el otro dice.
Alejandro Matesanz, Departamento de filosofía


