Hace tiempo que encuentro paralelismos entre el ajedrez y la vida; por ello estoy convencido de que el ajedrez sirve para estimular a los alumnos a implementar valores importantes para su futuro.
La sorpresa mayúscula me la llevé hace unos días hojeando un antiguo libro de ajedrez cubano que citaba a Miguel de Cervantes como autor de la frase que encabeza este artículo. Que en el siglo XVI el autor de El Quijote, obra donde demostró un magistral conocimiento del género humano, escribiera esta frase demuestra esta conexión tan repetida por otros grandes autores (Goethe, Tolstoi, Benavente, Shakespeare, etc.). Recomiendo leer en internet “200 frases célebres sobre el ajedrez”.
En las clases de ajedrez que imparto en el Colegio San Luis de los Franceses hago mucho hincapié en estas similitudes del ajedrez y la vida.
El ejemplo más relevante es mi conocido “Rombo del Ajedrez”.
Dibujo un rombo en la pizarra y explico que la partida de ajedrez tiene forma de rombo. Comienza en el vértice inferior y va ensanchándose según crecen las variantes (20 jugadas posibles cada movimiento blanco o negro). Aquí, una vez más entran en juego las matemáticas. Sólo cuando se han realizado tres jugadas con cada color hay 64millones de combinaciones posibles. Y en total existen 10 elevado a 123 combinaciones posibles.
Cada movimiento del ajedrez podemos aparejarlo con un año de una vida humana. (es una coincidencia deliciosa). Y, la partida tiene tres partes (apertura, medio juego y final) que se parecen a las tres partes de la vida (infancia, edad adulta y vejez). En el rombo estas tres partes son un triángulo inferior, un hexágono central y un triángulo superior.
Lo más interesante es que en cada fase de la partida y de la vida, la característica predominante es semejante:
Apertura – infancia: desarrollo
Medio juego – edad adulta: acción
Final – vejez: sabiduría.
Este tipo de paralelismos ayudan a nuestros alumnos no solo a entender el ajedrez, sino sobre todo a plantearse ideas y a profundizar con su propio pensamiento.
Cada día vemos teoría de ajedrez y ejemplos concretos de una parte de la partida y finalmente juegan ensayando lo aprendido.
Estimulo su imaginación y les enseño a trabajar con el cálculo, tan necesario en ajedrez y ciencia.
Javier Yániz.
Profesor de ajedrez.








