Gallardo, pasional, atrevido y vitalista, Lope de vega cumplió un papel fundamental como dramaturgo en la creación del modelo teatral de la comedia nueva del Siglo de Oro español. Entre su inmensa y variada producción literaria encontramos numerosas comedias de enredo y costumbres…
El pasado viernes, 5 de febrero, acudimos a la representación de una de sus más famosas piezas teatrales, “La dama boba”. Perteneciente al teatro popular, supuso la ruptura de la regla aristotélica de las tres unidades (tiempo, lugar, acción) y la reducción del número de actos a tres (presentación, nudo, desenlace). Asimismo, está dirigida a un público de corrales, es decir, a un público popular. Pero quizá, aquello que más nos llamó la atención fue el feminismo expuesto en la trama. Por primera vez la educación de las mujeres, en este caso de las hermanas Nise y Finea, parecía una prioridad al no ser mostradas como un ser inferior en cuanto a formación frente a los hombres. Y es precisamente en este aspecto pedagógico en que se centra la representación, concretamente en la educación del amor en la figura de Finea, una muchacha que de “boba” no tiene ni un pelo. Aparentemente analfabeta es capaz de demostrar qué es el amor puesto que no es conocedora del amor literario, como la intelectual Nise, si no que experimenta más bien el amor de carne y hueso. Y dado que el único fin de las mujeres, según Lope, es el matrimonio, los galanes Laurencio y Liseo no dudarán en cambiar de opinión para casarse con la que más les convenza.
Impresionada por la gran actuación de solo cinco actores, jugando el rol de varios personajes a la vez, “La dama boba” es sin duda una comedia divertida en la que risas no faltaron y en la que la inocente Finea protagoniza un progreso intelectual a lo largo de la obra llegando incluso a interpretar su propio papel de “boba”.
Marta R.E. 1ºBACH-B