El Certamen de los Juegos Florales cristianizaba una fiesta pagana del mes de mayo en la Europa medieval y celebraba a nuestra Madre María.

En el Cartel del Certamen que inauguramos este año en nuestro colegio, María lee un libro, y el Niño, que no sale muy favorecido, quiere leer también.

Buscan palabras.

Si Ellos buscaban palabras, excuso decir nosotros. Hoy hemos intentado todos un lenguaje poético.

El lenguaje poético se creó para hablar con Dios en un tiempo en que el hombre no se atrevía ni a pronunciar su Nombre. De asuntos divinos es muy difícil hablar. A mí me gustaría mucho conversar algún rato con Él: tengo unas cuantas cosas que preguntarle. Juan de La Cruz y Teresa de Ávila se esforzaron en crear versos. Nosotros, a nuestra manera, también.

Para no abandonaros, queridos alumnos, en la ardua tarea de versificar, yo también he preparado un poema dedicado a la Virgen de Covadonga y a mi madre, a quien perdí un otoño. Os lo ofrezco, y juntos se lo cantamos a nuestra Madre común. Es melancólico y está bañado en brumas, como Asturias.

Ana Lorite

Mayo 2018

 

A LA VIRGEN DE COVADONGA, DESDE UN INVIERNO CON POCA LUZ HASTA EL OTOÑO. (A MARÍA QUE TRANSFORMÓ EL MANZANO DE EVA, EL ÁRBOL DE LA CIENCIA, EN EL ÁRBOL DE LA VIDA)

Escribiré cien veces tu nombre

sobre la bruma que envuelve al mar

cuando la luz abraza al invierno

letras de espuma, tinta de sal.

 

Y cuando el eco traiga tus voces,

giman las gaitas, baile un rapaz,

trozos de prado canten los robles,

gotas de hortensia junto al pajar.

 

Te buscaré en las cuevas del monte

regresaré al calor del lagar:

solo conozco ramos de hierba,

flor de manzano sobre un altar.

 

Y cuando el tiempo cierre mis noches

lluvia de aldea moje el almiar

que el viejo otoño escancie su sidra

vuelvo a tus brazos, cuna de paz.